Analógico
Mirada en film
No hago fotos para recordar cómo se veían las cosas, sino para no olvidar cómo me hicieron sentir.
La primera vez que positivé un negativo y vi nacer una imagen bajo la luz roja, el corazón me latió tan fuerte que supe que la fotografía formaría parte de mi vida para siempre. Me emocioné. Me enamoré.
La fotografía analógica me enseña a ver la luz y a entender que no sería nada sin la sombra. Me obliga a frenar, a observar de verdad, a esperar con paciencia, a confiar en lo que mis ojos ven antes de que la imagen exista. No hay prisas, no hay repeticiones. Solo el instante y la certeza de que merece ser mirado con el alma despierta.
Cada disparo es un acto de fe en el tiempo, en la intuición, en la belleza de lo efímero.
Hay instantes que solo existen de verdad cuando los miramos con calma.
FOTOGRAFÍA ANALÓGICA DE LYDIA FDZ
Lo efímero se vuelve eterno cuando lo miramos de verdad.